Seguramente esta sea una de las preguntas que todos nos hemos hecho en los últimos meses.

Está claro que los eventos deportivos deben continuar pero, sin duda, las funciones que desempeñen serán muy diferentes, ya que se deberán imponer nuevas prioridades a la hora de llevarlos a cabo; pero, sobre todo, se establecerán unas normas y protocolos muy alejados de los que estábamos acostumbrados.

A pesar de que exista un plan de desescalada, es posible que el sector de los eventos sea uno de los que más tarde en incorporarse a la normalidad, ya que es complicado prever cuándo será posible que se vuelva a celebrar algún evento de grandes dimensiones.

La seguridad de cualquier evento deportivo a partir de ahora requerirá de un importante análisis de riesgos en la fase de planificación previa para detectar vulnerabilidades y aportar las soluciones de seguridad que eviten o disminuyan al máximo los riesgos, tanto para los participantes como para el público.

Por tanto, se deberán analizar cuatro puntos básicos relativos al evento deportivo:

– Tipo de evento o actividad deportiva.

– Lugar o espacio de celebración.

– Tipo de concurrentes.

– Aforo. 

En cuanto al Plan de Seguridad, debe de estar perfectamente adecuado, integrado y coordinado para el correcto desarrollo del evento, por lo que también habrá que prestar atención a pilares como:

-Medida de control de accesos.

-Medida de control de permanencia.

-Medida de identificación de los agresores.

A pesar de todo, muchos de los eventos deportivos de los que se esperaba su celebración este 2020 han sido aplazados para 2021, y en algunos casos hasta suspendidos mientras el virus no esté controlado.

Mientras tanto, muchas preguntas siguen en el aire…

¿Se podrán llevar a cabo?

¿Se disfrutará lo mismo de ellos?

¿Seguirán teniendo el mismo éxito y aceptación de la gente?